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La Coctelera

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17 Abril 2006

"Tiempo de Cambios"

Joel 3:9-10

«Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.»

El siglo o las décadas que nos permite el Señor vivir en su presencia, son tiempos de muchos cambios. Cambios que deben ser aplicados por todos quienes sentimos el llamado a luchar.

Partamos de una base: los tiempos en que vivimos son tiempos de guerra. Nuestro enemigo sabe muy bien que estamos en los días postreros; puesto que las señales bíblicas se están cumpliendo, Satanás sabe de su inevitable derrota, no hay ninguna posibilidad de que gane, ya fue vencido por Cristo en la cruz, sólo esperamos ese momento en que sea atado.

En este último tiempo que le queda, se dedica con todo su poder a llevar el máximo de almas al infierno, para su eterna perdición. Esa es su ocupación «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;» (Jn 10:10a). El enemigo está usando todas las armas posibles, todas las estrategias alcanzables por él, para destruir a la iglesia de Jesucristo. Inclusive el enemigo está tomando a muchos líderes evangélicos para dañar a la Iglesia del Señor. Esto es una realidad, horrible, pero cierta. Satanás está usando como engañadores a hombres y mujeres que denominándose evangélicos o cristianos o hijos de Dios, nunca conocieron la verdad, nunca tuvieron una relación personal con Dios. Esas mismas personas, líderes religiosos evangélicos, están siendo tomadas como instrumentos del mal. El enemigo está tratando de ocupar todas las estrategias posibles, porque le queda poco tiempo.

«¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.» Ap 12:12b

La estrategia del diablo es lógica: Si viniera una persona evidentemente con otro evangelio, otra enseñanza, de inmediato nos levantaríamos a detenerlo, ya sólo porque es inconverso o porque profesa otra religión. Pero si el enemigo toma como engañador a un líder religioso etiquetado y reconocido como cristiano, una persona que durante años se ha ganado la confianza de los seguidores de Jesús, de seguro nuestra posición sería totalmente diferente: confiada, no estaríamos alertas, como consecuencia aquellos que dicen profesar el evangelio de Jesucristo a muchos engañarán «Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.» Mr 12:22.

Diré esto en forma muy responsable: Conozco líderes religiosos evangélicos quienes en este momento están tranzando con los líderes de este mundo para vender la Iglesia, son hombres muy conocidos en Chile de los cuales muchos dicen palabras de honra, pero en realidad nadie conoce sus corazones, sólo el Señor. Estos hombres están en todo el mundo.

Recuerde que Satanás era un ángel de Dios y se rebeló contra Él y quiso ser igual a Dios, entonces no nos debe extrañar que hayan hombres y mujeres religiosos inescrupulosos que están vendiendo la iglesia, están llevando a muchos pequeños a confundirse y a cometer grandes errores. Por lo tanto, en este tiempo con esta situación tan difícil y tan complicada que vivimos es cuando nosotros debemos proclamar la guerra. No es que empieces a gritar, a levantar las manos y a reprender a diestra y a siniestra, sino que debemos dar los pasos que corresponden.

Una forma efectiva de hacer la guerra y ganarla es a través de nuestra santidad. Donde hay un hombre santo, hay demonios huyendo. Sólo la santidad y la consagración de un hombre o de una mujer harán huir al enemigo.

«Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.»<

strong>Stg 4:7

En la actualidad, como en los tiempos antiguos, hay valientes que se están levantando, aun sin tener una tremenda preparación académica o teológica, pero ello no los detuvo y con todo defendieron la causa de Dios a través de esa confianza que tenían en el Señor.

Es excelente la preparación teológica, sin embargo no es un requisito fundamental para ser valientes en esta época de cambios. Hay valientes que se preparan en el desierto, en las luchas, en las dificultades, en los diferentes problemas, y en medio de todo se han mantenido fieles; de allí el Señor saca valientes.

Debemos proclamar guerra entre las naciones. Debemos anunciar lo que está pasando, debemos anunciar que estamos en guerra. Si usted no la ha notado, es peligroso, porque estamos en guerra. Si en nuestro país hubiera intervención militar extranjera para espiar y destruir nuestra nación, nuestro ejército debería levantarse inmediatamente a detener esa intervención en nuestro país. En el terreno espiritual, el enemigo esta interviniendo en territorios que le pertenecen sólo al Dios de la Gloria. Esta intervención es en la iglesia, la está destruyendo, la está confundiendo; por lo tanto no debemos tener una actitud pasiva, de encierro, no debemos estar en posición de descanso, ni de relajamiento. Tiene que haber posición de guerra, ponernos en pie y de proclamar en el Nombre del Señor.

«acérquense, vengan todos los hombres de guerra.» Debemos despertar a los valientes, a los hombres y a las mujeres de guerra. Glorifica a Dios si Él te ha llamado a ser uno de ellos. Mi apreciado visitante, dé gracias al Señor porque Dios le dice «acércate». El que el Señor te llame a que tomes tus armas es porque ya hay cambios.

La tecnología no es la misma de ayer, la ciencia se multiplicará para destrucción del hombre contra el hombre, porque el pecado habrá aumentado. «y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.» Mt 24:12
Ese es el cambio que nosotros manifestamos, el hecho de que hoy vivimos tiempos difíciles, muy complicados, y por lo tanto es un tiempo en que debemos hacer cambios.

Si pudiéramos trasladar a este tiempo a Daniel, a Jeremías, o a Pablo, o a cualquiera de esos grandes valientes de Dios que marcaron historia por su fe, su acciones, sus principios, sus batallas, sus palabras, etc., de seguro tendrían que cambiar sus estrategias, pues ellas no servirían hoy en día. Lo garantizo, pues hoy son otros tiempos, y de acuerdo a la época es la estrategia que debemos usar.

El profeta Joel invita a cambiar las armas.

Menciona dos herramientas de trabajo: las hoces y los azadones. Estos elementos son usados especialmente en el campo. Las hoces sirven para segar mieses y hierbas, para desmalezar los arbustos; y los azadones sirven para rozar y romper tierras duras, cortar raíces delgadas y otros usos análogos.

El profeta dice que debemos forjar espadas, fundir el metal y hacer espadas. Las espadas no son adornos, son armas para ir a la guerra, para destruir al enemigo. ¿De dónde vienen las espadas? «de vuestros azadones». Las mismas herramientas de trabajo se convierten en armas de guerra. No es otro evangelio ni otra enseñanza, los tiempos son diferentes debemos cambiar las armas. Agrega que debemos forjar lanzas de nuestras hoces.

Es tiempo de cambios.

Recuerdo que hacen muchos años, quienes fuimos enseñados de otra forma, nos escandalizamos un poco cuando recién se introdujo a nuestras congregaciones esta música moderna; más fue con las baterías y con las guitarras eléctricas. Los más adultos comenzaron a ir en contra de ello, pensando que con usar esos instrumentos nos estábamos desviando de la senda del Señor. Son otros cambios. Con ajustarnos hemos ganado muchas almas para Cristo. No hemos dejado de lado la otra música, pero sí hemos asimilados fuertemente la renovación de la alabanza al Señor.

Antes la tecnología no era usada para los negocios de Dios, era considerada mundana, carnal, hasta satánica. Ahora sí, hermano mío, ahora predicamos en las radioemisoras, en los canales de televisión, en Internet; todos estos medios fueron considerados como «del diablo»; ahora ofrendamos para que sean sustentados. ¿Ve? Son cambios.

En la actualidad hay más hermanos profesionales que antes. Años atrás el evangélico era lo último de la sociedad en Chile. Lo perdido, lo desahuciado llegaba a Cristo; se creía que el evangelio era para los pobres, viciosos, ignorantes y desechado de la sociedad. Ahora nuestros hijos saben que deben surgir y llegar lo más alto, porque los estudios serán usados por Dios. Requerimos que los hijos de Dios ocupen lugares gubernamentales, de altura en esta sociedad.

Josúe fue servidor de Moisés. No habrá otro como Moisés. Murió y Josué se levantó en su lugar y pese a que se crió a su lado, a que aprendió de Moisés, Josué llevó las cosas de manera diferente: Moisés era manso («Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.»<strong>Nm 12:3), Josué era más aguerrido; Moisés guió al pueblo por el desierto en dirección a la tierra prometida, Josué los guió para conquistarla. Hubo cambios de Moisés a Josué, no sólo de personas, sino de mentalidad, de estrategias, de objetivos, etc., porque los tiempos eran diferentes.

Leamos dos pasajes proféticos:

«Acontecerá en lo postrero de los tiempos[...] volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces;»<

strong>Is 2:1a,4b

Miq 4:3

«Acontecerá en los postreros tiempos [...].Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces;»

Cuando vivamos el reinado universal del Señor, las lanzas y espadas volverán a su estado original, ya no se requerirán armas, pues no habrán guerras. La estrategia volverá a cambiar, pues serán otros tiempos, tiempos totalmente opuestos a los actuales, serán tiempos de paz. Volverán a haber cambios.

Estamos en los tiempos postreros en que Dios quiere que se levanten los hombres valientes, las mujeres osadas, capaces de plantear desafíos y que se atrevan a un evangelio más de avanzada, como Josué. Es tu obligación responder al llamado de Dios. Si las autoridades no te apoyan , hazlo tú solo. Lo digo en forma muy responsable. No dejes que el anciano Elí impida surgir al joven Samuel. Tendrás que dar cuenta por tu llamado. Amén.

servido por Obispo M.Véjar 1 comentario compártelo

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Carbet Vril

Carbet Vril dijo

Su reverencia... perdoneme por ser tan impertinente.. pero si es un mensaje a las naciones... hableles en SUS idiomas... escribe sin tantos adornos, sin tantas palabras bonitas, que llegan a hacer hasta redundante el mensaje... pocas palabras, tambien dicen mucho...
Saludos desde Colombia!

17 Abril 2006 | 11:11 PM

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