"Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel" Nm 14.10
INTRODUCCIÓN
Hablaremos de las piedras que se lanzan a los valientes de fe.
En el libro de Números vemos parte de la historia de Josué y Caleb.
Ya es sabido por todos que estos dos varones fueron parte de la comisión enviada por Moisés a reconocer la tierra prometida. Josué y Caleb tienen una significación especial e importante en esta parte de la historia, pues de los doce que fueron a espiar la tierra, sólo ellos dos creyeron a Dios, sólo Josué y Caleb se atrevieron a volver a ese lugar pese a las dificultades y a las adversidades que habían encontrado. Los doce ya habían reconocido la tierra, habían ido donde Moisés los había enviado y estos dos varones fueron los únicos en dar un informe diferente. Es decir, ellos sobresalieron.
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Moisés envió a estos doce espías y diez de ellos dudaron, tuvieron miedo, se retractaron; pero en medio de la cobardía, del miedo que sintieron, dos de ellos destacaron, pues se atrevieron: Josué y Caleb.
Josué y Caleb sí vieron las adversidad y las dificultades para ir a conquistar esta tierra, los problemas que les esperaban, pero igual animaron al pueblo, diciendo "Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos."(Nm 13.30). Antes que Josué y Caleb dieran este aliento al pueblo para conquistar la tierra, el pueblo ya estaba amedrentado, ya se había rebelado contra Dios.
A todo el que se levante con un mensaje diferente en medio de un pueblo débil y confundido, de seguro le espera una respuesta de ataque. Josué y Caleb dijeron "La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis." (vv 7-9) . El v 10 dice nos dice que a cambio recibieron amenaza de muerte, quisieron a pedrearlos.
A los que desean mostrar un evangelio revolucionario, uno de poder, en medio de un pueblo lleno de confusión , de rebelión, decaído, desordenado; de seguro, le esperan críticas, piedras, le querrán matar espiritualmente y a muchos también físicamente, lo acusarán y tratarán de callarlo lanzándole piedras, porque lo considerarán un loco, un extraño, una persona fuera de lugar. ¿Acaso ya no le han tirado piedras? Tal vez usted ha dicho en su congregación algo que no están acostumbrados a oir, en forma instantánea o paulatina han comenzado a arrojar piedras por medio de palabras sobre usted, le han criticado. Eso es lo que espera a los que entreguen una palabra poderosa de Dios.
He escuchado en muchos lugares de mi país que cuando un hermano o una hermana se ha levantado con una palabra poderosa de Dios, con fuerza, los demás sólo quieren aplastarle, pero Números dice que "la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel" . Cada vez que quieras contradecir la maldad y el desorden que hay en tu congregación vas a recibir pedradas; pero no temas, la gloria de Jehová se mostrará cuando quieran dañarte.
¿Recuerdas a Esteban? Murió apedreado. El libro de los Hechos en 7:54-60 dice de este santo varón:
"Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió."
Esto le esperó a Esteban: la muerte por lapidación, pero murió perdonando a los asesinos y dando la gloria a Dios.
En Jn 8:7 Cuando encontraron a una mujer en el acto mismo del adulterio, la iban a matar a pedradas, pero Jesús les dijo "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Los fariseos hipócritas cobardes de aquella situación no tuvieron más que soltar las piedras y darse la vuelta, ya que sus propias vergüenzas los limitaron a matar a la mujer. Como muchos hipócritas hoy en día, mentirosos, cobardes; que para lo único que usan sus manos es para lanzar piedras acusando a aquel que ha decidido hacer la voluntad de Dios. Esos acusadores no fueron capaces de lanzarle las piedras puesto que sus propios pecado se los impedían.
A Jesús también quisieron apedrearlo, Jn 8:58-59:
"Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue."
Los judíos muchas veces quisieron lanzarle piedras. En Juan 10:31 leemos:"Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle." Lo hicieron todos ellos, porque cada vez que se levanta alguien usado por Dios lo único que quieren hacer los de la congregación es callarlo. Pero usted siga hablando la palabra de Dios.
Josué y Caleb y los 10 vieron las dificultades, era una locura ir a luchar contre esos gigantes, contra esa ciudad fortificada. El Señor a ti te habla. Te tratarán de loco, te arrojarán piedras, te dirán NO, pues no te entienden, no entienden lo que hay dentro de ti, no ven con tus ojos, te quieren callar porque tú quieres hacer algo diferente, por eso ellos ven en ti algo raro, te quieren hacer callar por que les quiere cambiar la visión y eso les aterra.
Pastor, hermano, hermana, somos compañeros que pelea, estoy junto a ti en las mismas batallas. Muchas veces he recibido pedradas verbales y de otro tipo, pero he visto la gloria del Señor, pues Dios está conmigo y no debo temer al enemigo, el amparo de Dios no está con ellos. No eres el único loco, habemos muchos en esta tierra que nos hemos levantado en medio de la turbulencia, de la adversidad, de la confusión para entregar una Palabra de Dios que refresca los corazones, que los renueva. Por ello no se reciben aplausos, no vitoreos para el que acusa el pecado en medio de la iglesia; por el contrario, se levantarán los envidiosos, y los de tu misma congregación o agrupación pastoralte lanzarán piedras, van a querer que tú mueras. Si los cobardes lo hicieron con Esteban y hasta con Jesús, mayormente lo harán contigo.
Mi alma te alaba, Señor. Pero Josué y Caleb vieron la gloria de Dios sobre el tabernáculo. Santo es tu nombre Señor. No te comprenden. Hermano, no importa, el ciego no ve lo que tú sí puedes ver, el sordo no oye esta Palabra Divina. Bendito es el Señor. El v6 finaliza diciendo que Josué y Caleb rasgaron sus vestidos, se enojaron mucho, llenos de celo de Dios al ver un pueblo cobarde, miedoso, tímido, un pueblo que alborotó a toda la congregación al extremo de rebelarse contra el Dios Todopoderoso.
¡Cobarde, a ti te hablo! No te conformas con quedarte sentado, sino que además molestas a los que se levantan, los apedreas, cuestionas a los que sí creen a Dios. Ustedes los cobardes dicen: "No eso no es de Dios", "Cómo se te ocurre que Dios va hablar así", "Yo no conocía este evangelio". Lógico, cómo lo vas a conocer si ni siquiera te has convertido a Cristo. Están turbados. Empiezas a tirar piedras, levantas la mano contra los valientes, contra los que sí Dios ha ungido como siervos suyos. El Señor está con aquellos valientes, para defenderlos, para abogar por ellos, no están solos.
Hermano, hermana, Pastor amado, no eres el único a quien le lanzan piedres. Hoy día tratarían a Josué y a Caleb como rebeldes, locos, errados en la doctrina, sensacionalistas, emocionales y más, así tratarían a estos valientes de Dios. ¿Te han criticado cuando tú quieres hacer lo mejor para el Señor? Dicen que eres raro, unos a otros se codean y dicen que estás loco, porque "estás leyendo mucho la biblia", eres fanático.
Pablo, el erudito, el políglota, el educado, el culto Pablo, también fue catalogado como loco. Así es que sigue leyendo la Biblia, sigue llenándote de información cristiana santa, escucha radios cristianas, mira programas de televisión verdaderamente cristianas, contágiate con la locura santa, agrégate a la lista de los valientes y huye del ejército de cobardes. Y si tienes que arrancar de las pedradas, habla unas cuantas palabras y luego aléjate de ellos. Jn 8.59 dice que "Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Jesús dijo lo que tenía que decir y los dejó.
Hermano amado, mientras haya valentía en ti, mientras tengas el deseo de ser mejor, te estarán arrojando piedras, estarán cuestionando tus palabras, tus acciones, te tendrán en la mira, te temerán porque tú vas a cambiar todo en la iglesia. Sí, hazlo, revoluciona, cambia la mentalidad caduca, cobarde, miedosa. Dios te ayudará. Cambia ese conformismo y levántate como un poderoso gigante, levántate porque Dios así lo quiere, hazlo espiritualmente, no lo hagas porque es lo que te parece, hazlo con respaldo bíblico, si lo haces humanamente o carnalmente es mejor que te calles. Levantate confiando en el Señor. Dios pelea por ti, la pelea no es tuya, la pelea la da Dios, sigue haciéndolo, creyendo al Señor, si Él te muestra cosas nuevas háblalas delante de la congregación. Te invito, cambiemos la historia, mostremos ese poder, esa unción del Señor.
No te invito a levantarte contra todo, digo que le des libertad a esa amonestación, aquello que Dios está poniendo en tu corazón, por cada piedra que te lancen verás la gloria de Dios. ¿Qué prefieres, agradar a la congregación, a tus hermanos o agradar al que te da la vida eterna? Elige a quién servir o agradar.
Si el hombre que te dirige es un Josué o un Caleb síguelo, imítalo, pero si no es así, levántate tú. No te rindas por nada del mundo, no vuelvas atrás, el amparo de Jehová se ha apartado de ellos, no temas a tus enemigos.
El está contigo, la gloria de Jehová llenará tu vida. Amén
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