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La Coctelera

"Comerciantes de la Fe"

Hechos 16:16-23

«Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

17Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

18Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

19Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;

20y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,

21y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.

22Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.

23Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.»

La palabra nos enseña el precio que deben pagar aquellos que aman al Señor y están dispuestos a decir una verdad no importando las consecuencias de la misma.

En esta ocasión, nos referiremos a una situación vivida por Pablo y Silas en Filipos. Veremos a un Pablo osado, seguro de lo que hacía y decía, con total convicción de lo que predicaba.

Filipos era una ciudad de Macedonia, fundada por Felipe II, el padre de Alejandro Magno; fue la primera ciudad europea en escuchar el mensaje de un misionero cristiano (Hechos 16).

El pasaje nos relata que mientras Pablo y Silas iban a la oración una mujer con espíritu de adivinación les salió al encuentro, ella otorgaba fuertes ganancias a sus amos por medio de ese espíritu. Gloria a Dios porque le quedaban los últimos minutos para trabajar ese demonio, pues había llegado a Filipos la verdad, la luz, la claridad había llegado de parte de Cristo a la ciudad... había llegado Pablo. Cristo mismo, la unción misma, el poder mismo del Señor que Pablo transportaba en él, y cuando llegó a Filipos y vio a la muchacha que daba voces anunciando la identidad de los siervos, se molestó y reprendió este espíritu de adivinación en la joven.

Hablando claro, Pablo reprendió esta forma inadecuada y nada agradable a Dios de obtener ganancias; Pablo reprendió un lucro ilícito, el que unas personas sin escrúpulos usaran a una muchacha para ganar dinero para ellos, y como el apóstol reprendió este espíritu, la muchacha ya no daba ganancias a sus amos.

Mis apreciados visitantes, si hay algo que a Dios le desagrada es cuando se lucra con la fe, es cuando se hacen negocios ilícitos, Dios nunca ha aprobado esos negocios.

Permítame decir con libertad ahora, si bien es cierto que hay personas que trabajan con este espíritu de adivinación y se lucran con la fe de muchos que no teniendo a Dios en sus corazones van en pos de adivinos, brujos, etc., en esta ocasión, nos referiremos a quienes llamándose hijos de Dios, siervos del Altísimo, cristianos, tratan de obtener ganancias deshonestas a costa de la fe de los más pequeños, espiritualmente hablando.

No en vano las Escrituras nos ordenan:

«Apacentad la grey de Dios(...), cuidando de ella, (...) no por ganancia deshonesta,» 1P 5:2

El Señor nos declara que:

«

Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda;(...)
Los unos anuncian a Cristo por contención,(...)»

Flp 1:15-16

Entonces, los creyentes que reprendemos y estamos en desacuerdo con tanto desorden y corrupción en la humanidad, no nos damos cuenta de que entre nosotros mismos en nuestro medio hay quienes tratan de obtender ganancias deshonestas a costa de aquellos más pequeñitos que lo entregan todo. Hacen uso de su fe de mala manera, manipulan la fe, y tratan de enriquecerse ilícitamente a costa de la palabra fe, de la palabra iglesia.

Pero llegó a esta ciudad un alborotador, uno que produjo cambios, que produjo desorden, según dijeron sus enemigos.

Gloria a Dios por aquellos Pablos que Dios está levantando para confrontar lo que debe ser confrontado, diciendo la verdad, quienes no negocian con su llamado ministerial, que anuncian el evangelio por pasión, por amor a Cristo, por vocación y no por ganancias deshonestas, manipulando la fe de muchos creyentes.

Dios levanta a hombres y a mujeres con un fuerte llamado, tal vez como usted, que en medio de la congregación empieza a ver diferente, pues Dios ha sacado una venda de sus ojos; ahora su visión tiene otra perspectiva. ¿Acaso Dios no está levantando a estos hombres y mujeres que para muchos pasan inadvetidos dentro de sus propias congregaciones? Así está levantando Dios una generación muy poderosa en Sus manos. Pero cuando este hombre o esta mujer se levanta entonces vienen los magistrados, los acusadores y dicen «Éste se está desviando», «Éste está haciendo cosas de locos, está enfermo», o lo acusan de diferente formas. Eso hicieron con Pablo...«y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.»
Hay muchos «romanos» en las congregaciones, que están diciendo a aquel que Dios está levantando con una visión, a aquel pequeñito a quien Dios está poniendo por alto. ¿Acaso no se reunen las autoridades y dicen «No, éste enseña cosas que no estamos acostumbrados a recibir. Éstas son nuestras costumbres, nuestras enseñanzas, nuestros estatutos, y esta persona se está saliendo de las ordenanzas de la iglesia, porque nuestra congregación tiene reglas que deben ser cumplidas.»

Dios está trayendo una visión nueva. Hay un vino, hay un aceite que está fluyendo en este momento, y los que quieren y abren su corazón y permiten que Dios saque las vendas de sus ojos pueden ver este fluir, y si toman de él, empiezan a sentir una inquietud en el corazón. Al principio, talvez, no lo tenga claro, es como que algo anda mal en la congregación, como que no cuadra la enseñanza, y el Espíritu continúa inquietándolo, empieza a orar más, aumenta su búsqueda del Señor. Y es ahí cuando Dios empieza a tratar con esa persona. Pero vienen aquellos «romanos espirituales» y atajan a ese hombre o mujer, le ponen barreras: «No, no estamos acostumbrados a eso. Nuestros estatutos dicen que eso no debe hacerse». Entonces se levantan esos romanos que acusan a estos hombres de Dios, a estas mujeres visionarias, a esta generacion nueva que Dios está levantando, y empiezan a cuestionarlos, a prejuzgarlos, y a excluirlos. Y prácticamente los encarcelan, pues les privan de libertad espiritual.

Hermano, hermana, si Dios te está levantando, si Dios los inquieta, si el Señor ha puesto en ustedes un espíritu fuerte, valiente, aguerrido, y ves que todo está mal, si lo que se te enseña no cuadra con lo que Dios dice, y empiezas a hablar a profetizar, te acusarán de alborotador, de alguien que se quiere rebelar, te darán muchos argumentos como para encarcelarte; pero mientras Dios hable por ti, mientras el Espíritu Santo hable por tu boca, mientras estés en comunión con Dios y jamás sueltes Su mano debes confiar que el Todopoderoso te respalda.

Pablo y Silas iban a la oración, no eran personas como el resto, eran hombres que se mantenían en pureza, buscaban estar en comunión con Dios.

Muchos podrían atribuirse una revelación de parte de Dios, pero Dios levantará a aquellos que busquen Su rostro permanentemente, quienes Le dedican horas diarias de su tiempo, quienes tienen el pasar en la presencia del Señor como punto importante en sus agendas diarias. No necesariamente van a ser usados aquellos que creen que con empapelar su paredes con diplomas les hará más aceptos ante Dios. Estudia, perfecciónate, pero si no alimentas diariamente tu comunión íntima con Dios, no te servirá; no te engañes, Dios va a usar a los que organizan su tiempo otorgando el primer lugar para el Señor, su búsqueda del Señor, es mantener una estrecha relación con Dios.

Estos hombres iban a la oración y les acusaron porque confrontaron las mentiras que estaban dándose a conocer en Filipos, porque habían personas inescrupulosas, como hoy las hay, que quieren obtener ganancias deshonestas a costa de la fe de los otros.

Acusamos la corrupción de la humanidad. Perdóname, hermano mío, pero al interior de la iglesia también hay corruptos, también hay comerciantes de la fe, hombres sin escrúpulos que no respetan nada, que pisotean a quienes encuentran en el camino. Pero cuando se levanta un Pablo que dice «Así ha dicho el Señor» te espera la cárcel, te espera el desprecio, cuando te levantas, hermano mío, también se levantan muchas dificultades, pero sigue hablando, sigue anunciando. Cuando te lleven a la cárcel, serás un instrumento para que otros presos, otros ciegos tengan libertad junto a ti, para que lleguen a Cristo. Alguien tiene que pagar el precio, a Pablo le significó la cárcel, pero por ello, los otros presos obtuvieron la libertad en Cristo. Amado, por encarar la mentira le significó ir a la cárcel, todo lo que hace Dios es bueno, y ello le significó conocer a otros presos. En ese lugar de encierro Pablo no se lamentó, no se quejó, cualquiera de nosotros diria «Señor, yo hice lo que tú me mandaste, yo predique la palabra, ¿qué pasó entonces?». Nunca te quejes, porque las pruebas en el Señor significan bendición; haz como el apóstol: Pablo en vez de llorar, cantaba Salmos, himnos, bendecía al Señor; veo a ese hombre culto, a este políglota, a este ciudadano romano, hombre educado, alzando su voz al cielo, exaltando al Creador, al Santo de Israel, y fue en ese momento cuando Dios produjo un movimiento de tierra, vino un terremoto, y lo que era cárcel desapereció, y los cimientos cayeron y todos los presos tuvieron libertad.

Hermano mío, si tu espíritu está siendo inquietado por Dios a orar en la madrugada, mientras los demás duermen, ora porque el Espíritu Santo está tratando contigo, quiere hacer de ti no un mero religioso sino que un alborotador de la obra de Satanás, como un Pablo. A los que confrontamos la mentira nos espera cárcel, dificultades, pero allí estará la presencia de Dios, ya que si hay algo que no está detenido es Dios mismo, es la visión de Dios, es la pasión que arde en ti; te expulsarán pero contigo irá la presencia de Dios, el Espíritu Santo, contigo la visión, el poder de Dios, porque Dios no puede ser encarcelado.

Repasemos:
Pablo llegó a Filipos, tal vez tu congregación es Filipos, lo que te rodea, y si el Espíritu Santo dice que hables una verdad, y si eso trae menos ingresos para ti para la congregación que se lucra con el evangelio y tú tienes que confrontar aquello, hazlo con libertad, pues contigo está el Señor, si te relegan, expulsan, exilian, no importa, contigo está el Señor, y allí en medio de la dificultad Dios dará libertad a aquellos que estaban presos, callados, ignorados, porque no había un Pablo que se levantara y los libertara y dijera lo que el Señor quiere, pero si Dios a ti te toma, habrán otros que te acompañarán, serán pocos, pero aquellos que estaban presos, verán que les levantó un Pablo que dice la verdad, traerás libertad a aquellos que por generaciones han vivido encarcelados. Porque eso hemos heredado de nuestros antepasados una religiosidad, una metodología, costumbres inútiles, pues el hombre se ha hecho su propio Dios. Es hora de romper esa mentira, de abrir la boca y declarar una verdad, no importa cuán grande o fuerte sea ésta, mientras la declares en el Señor, Dios la va a respaldar, si te exilian o tratan como alborotador, da gracias a Dios porque donde te envíen , allí irá el Espíritu Santo contigo, allí Dios enviará un terremoto.

Levántate siervo, sierva, joven, señorita. Dios estará contigo, da el lugar que corresponde a la opinión de los hombres: después de la de Dios. No temas, Dios no te abandonará pues es la enseñanza que Él quiere que entregues a la iglesia de este tiempo.

Que Dios les bendiga.

"Recupera lo que has Perdido"

Texto: 2do. Reyes 6:1-7

« 1Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho. 2Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagamos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad. 3Y dijo uno: Te rogamos que vengas con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. 4Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera. 5Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! 6El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. 7Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.»

INTRODUCCIÓN

En esta ocasión, nos referiremos a un suceso protagonizado por el gran profeta Eliseo.

Su nombre significa «Dios es salvación», fue ungido como sucesor del gran profeta Elías, de quien fue un fiel discípulo (1R 19:16-21); tuvo un largo ministerio durante los reinados de Joram, Jehú, Ocozías, reyes de Israel; realizó diversos milagros (2R 4-6). Los registros de las Sagradas Escrituras mencionan muchos milagros más de Eliseo que de Elías. Y este milagro del hacha es uno de ellos.

Al ir leyendo el relato bíblico de las obras de Eliseo nos daremos cuenta de que siguen una línea de grandeza: Eliseo predice la victoria sobre Moab, un asunto de importancia nacional; Eliseo abastece de alimento a una viuda de profeta, un maravilloso acto de misericordia; Eliseo predice el embarazo de una mujer y pocos años después resucita a ese hijo; Eliseo limpia una comida envenenada, salvando de la muerte a los de la escuela de profetas; Eliseo sana de lepra a un general del ejército sirio. Después de nuestro pasaje leído tenemos la espectacular experiencia cuando Dios abre los ojos espirituales al sirviente de Eliseo, y finalizando este recuento de las obras de este profeta, leemos sobre el sitio de Samaria. Y en medio de todas estas proezas celestiales encontramos al inicio del capítulo seis que «Eliseo hace flotar el hacha», produciendo una discontinuidad en la secuencia del estilo de los milagros.

Estamos claros de que realmente fue un milagro. No podemos atribuir al palo echado al agua como el responsable de que el hierro flotara; no, fue el poder de Dios a través de un poderoso siervo suyo quien pudo hacer nadar el hierro pese a la densidad de éste, cuyo peso específico es casi ocho veces mayor que el del agua.

Los comentaristas bíblicos concuerdan en que este relato muestra el cuidado amoroso de Dios sobre los que confían en Él, aun en los asuntos que pudieran considerarse insignificantes o sólo vinculados con la vida doméstica. También nos muestra a un siervo de Dios, un profeta santo, un líder espiritual que pese a su grandeza nunca desprotege a quienes están bajo su cuidado y les prodiga tiempo y atención.

¿Por qué el escritor bíblico permite que este milagro quede inserto aquí en las Sagradas Escrituras? ¿Qué mensaje nos quiere dar el Espíritu Santo? ¿Qué enseñanza hay en esta breve historia que pueda afectar nuestras vidas, de tal manera que produzca un cambio en ellas?

Volvamos al relato.

El colegio que aquí se habla parece ser el de Gilgal, que estaba cerca del Jordán; es muy probable que donde fuera Eliseo, acudiesen a él muchos «hijos de los profetas», jóvenes que querían aprender de él, de sus consejos, de sus intrucciones. Eran muchos los que querían estar con él; por lo cual, el lugar donde vivían se les hizo pequeño. Fue así como estos varones rogaron al profeta que les acompañara al Jordán para cortar vigas y así poder ampliar la vivienda. El pasaje dice que fueron y descendieron al Jordán a cortar la madera, pero mientras uno derribaba un árbol se le cayó el hacha en el agua y gritó: «¡Ah, Señor mío, era prestada!», se desesperó porque se le había caído el hacha al río y pidió ayuda al profeta Eliseo, pues debía recuperar la herramienta, porque no era suya. Acto seguido el profeta le pidió que le indicara dónde había caído el hacha para sacarla.

Mis amados visitantes, quiero invitarles a que apliquemos este pasaje a nuestras vidas, para que el Espíritu Santo nos ayude a recuperar aquello que hemos perdido.

El hacha es una herramienta de trabajo, sirve para cortar, está compuesta por una parte de hierro y una de madera (tal vez algún tipo de plástico muy duro, en la actualidad), ambas partes dependen la una de la otra y sólo juntas son de gran provecho para quien las utiliza; pero esto sucederá sólo si está en buenas condiciones, pues si el hacha no tiene filo, no podrá cortar. Los jóvenes necesitaban vigas para ampliar la vivienda y así poder vivir en mejores condiciones, por ello fueron al Jordán a talar algunos árboles, pero si sus hachas no hubiesen estado afiladas no habrían podido cortar ni siquiera una rama, no importa cuanto esfuerzo y horas hubieran dedicado.

El hacha sin filo no sirve como herramienta de trabajo. De la misma manera, un hijo de Dios sin la unción del Espíritu Santo no sirve como herramienta en Sus manos ; Él nos quiere usar para construir vidas, para restaurar templos destruidos, pero sin el filo de Dios, sin Su irremplazable unción, sin Su gracia divina seremos como un palo de madera o de plástico golpeando un árbol para ver si cae.

Tal vez, como estos hijos de los profetas has perdido «el filo», en algún momento de tu carrera perdiste esa gracia, ya no eres el mismo de antes; te estará pasando esto ahora, ya no te interesa tanto orar como antes lo hacías, ya no amas como antes amabas, ya no perdonas como antes perdonabas, algo en ti se ha perdido en algún lugar, se te cayó lo que Dios te prestó (porque es prestado, para que lo utilicemos para Su gloria). Esos dones, esos talentos, esos ministerios que Dios puso en ti fueron para que tú los uses, los trabajes, pero tú los perdiste, se te han caído al río, y El te pedirá cuenta de tu trabajo.

«El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar.» De la misma manera en que Eliseo lo hizo con aquel joven, el Señor Dios hoy te pregunta dónde se te ha caído el filo, donde perdiste esa unción, esa gracia que había en ti. ¿Dónde está tu ministerio? ¿Dónde está aquello que un día estaba en tu corazón? Lo que había en tu vida puesto por Dios ya no está, lo has perdido, se ha ido, se te ha caído al río y tú te desesperas porque ya no eres el mismo. Empezaste bien, al comienzo estaba todo bien, pero a mitad de camino, te desviaste, a mitad de camino se te engrosó el corazón, te turbaste, el enemigo te salió al camino y te desvió, y ya no eres el mismo. Recuerdas lo que antes eras y lo que eres ahora, recuerdas cómo el Señor te usaba poderosamente con gracia, con unción y hoy haces grandes esfuerzos para poder explicar algo y por esfuerzo que hagas igual no hay gracia, igual no hay sabiduría de lo alto. Te has convertido en un hombre seco, árido, gruñón, así no sirves a los propósitos divinos. El que le sirve a Dios es ese hombre apacible, dispuesto, agraciado; ese hombre que refleja incluso en su rostro la plenitud de Dios en su vida. Cuando está el filo de Dios en nosotros, cuando está la unción de Dios en nosotros somos útiles para todos los fines que Dios quiere usarnos, hay paz en el corazón, hay valentía, fuerza, el rostro es hermoso porque se refleja el amor de Dios.

Es imposible para el hombre que un pedazo de hierro pueda flotar. De la misma manera, es imposible que una persona pueda recuperarse en Cristo sin la ayuda del Espíritu Santo. Indica al Señor, vuelve tu rostro, mira hacia atrás y recuerda donde se te perdió el filo, donde se te cayó porqué y en qué ocasión lo perdiste y señala al Señor Dios, pues lo que para el hombre es imposible para Dios será posible. No dejes que Satanás te engañe, Dios quiere que recuperes lo que has perdido.

Amada Iglesia de Jesucristo, esta es tu oportunidad, es tu hora, recupéralo, el Señor te invita a que tú le señales en qué momento de tu vida, en que lugar del río se te cayó lo que para el hombre es imposible de recuperar, en qué lugar lo perdiste y Dios quiere darlo nuevamente. El Señor quiere que lo recuperes; para ti es difícil o ya imposible (lo has intentado tantas veces sumando fracaso tras fracaso), pero Dios lo hará posible, tus ojos lo verán y los que te conocen testificarán de lo que Dios ha hecho en ti. Si tú hablabas en lenguas, si antes el Señor te usaba con mucha sabiduría y ya no lo sientes igual, si tú antes predicabas con denuedo y unción celestial y ya no lo haces; señala al Señor dónde perdiste eso que hoy te está afectando . ¿Fue cuando dejaste de tener a Dios en primer lugar?, ¿fue cuando empezaste a confiar en ti mismo?, ¿fue cuando no te importó ser liviano para Dios, ser negligente, ser delicado? ¿Perdiste la unción del Señor cuando empezaste a poner oído a los chismes y a llevarlos a tu corazón?, o ¿fue cuando empezaste a estar tan ocupado en los asuntos de la obra de Dios que te olvidaste de Él? Tal vez empezaste a disminuir el tiempo de oración poco a poco ¡estabas tan ocupado en trabajos de la iglesia!, luego decidiste que el tiempo de escudriñar las Escrituras era el suficiente como para en unos minutos bosquejar un sermón y listo, entonces empezaste a descender a caer y ya no eres el mismo.

Si quieres recuperarte como una herramienta útil para el Señor, si quieres ampliar tu vivienda, tu vida espiritual, si quieres hacerla más grande, entonces debes ir al Jordán, debes bautizarte como Jesús, debes descender, debes humillarte, debes llenarte del Espíritu Santo, debes sumergirte en Sus aguas, eso nos trae bendición; y al igual como hizo el profeta, te llevará al madero, a la cruz del Calvario. Vuelve tu rostro a Jesús, debes volver a él porque tú le has dejado, haz hecho las cosas a tu manera, si te vuelves a Jesús, entonces Dios hará flotar lo que tú haz perdido y con tus manos tu volverás a tomar, lo volverás a recuperar. Di a Él dónde perdiste tu unción, dile que fue cuando pecaste, confiésale tu pecado, nada guardes en tu corazón. Todo secreto pecaminoso es un regalo para Satanás, es una llave que le das para que entre a tu corazón cuando él quiera. Hoy el Señor quiere que le vuelvas a tomar con tu mano.

Al concluir hacemos por última vez la invitación, ora y di a Jesús: Señor, mira esta es la verdad: en esa ocasión cuando estaba en este error (nómbralo, confiésalo), perdí lo que tú antes me habías dado, pero hoy lo quiero recuperar. El Señor quiere que lo recuperes, pero para ello es necesario que le confieses a Dios tu pecado y Él te hará recuperar lo que ya no está en ti.

Que Dios te bendiga.

"Tiempo de Cambios"

Joel 3:9-10

«Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.»

El siglo o las décadas que nos permite el Señor vivir en su presencia, son tiempos de muchos cambios. Cambios que deben ser aplicados por todos quienes sentimos el llamado a luchar.

Partamos de una base: los tiempos en que vivimos son tiempos de guerra. Nuestro enemigo sabe muy bien que estamos en los días postreros; puesto que las señales bíblicas se están cumpliendo, Satanás sabe de su inevitable derrota, no hay ninguna posibilidad de que gane, ya fue vencido por Cristo en la cruz, sólo esperamos ese momento en que sea atado.

En este último tiempo que le queda, se dedica con todo su poder a llevar el máximo de almas al infierno, para su eterna perdición. Esa es su ocupación «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;» (Jn 10:10a). El enemigo está usando todas las armas posibles, todas las estrategias alcanzables por él, para destruir a la iglesia de Jesucristo. Inclusive el enemigo está tomando a muchos líderes evangélicos para dañar a la Iglesia del Señor. Esto es una realidad, horrible, pero cierta. Satanás está usando como engañadores a hombres y mujeres que denominándose evangélicos o cristianos o hijos de Dios, nunca conocieron la verdad, nunca tuvieron una relación personal con Dios. Esas mismas personas, líderes religiosos evangélicos, están siendo tomadas como instrumentos del mal. El enemigo está tratando de ocupar todas las estrategias posibles, porque le queda poco tiempo.

«¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.» Ap 12:12b

La estrategia del diablo es lógica: Si viniera una persona evidentemente con otro evangelio, otra enseñanza, de inmediato nos levantaríamos a detenerlo, ya sólo porque es inconverso o porque profesa otra religión. Pero si el enemigo toma como engañador a un líder religioso etiquetado y reconocido como cristiano, una persona que durante años se ha ganado la confianza de los seguidores de Jesús, de seguro nuestra posición sería totalmente diferente: confiada, no estaríamos alertas, como consecuencia aquellos que dicen profesar el evangelio de Jesucristo a muchos engañarán «Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.» Mr 12:22.

Diré esto en forma muy responsable: Conozco líderes religiosos evangélicos quienes en este momento están tranzando con los líderes de este mundo para vender la Iglesia, son hombres muy conocidos en Chile de los cuales muchos dicen palabras de honra, pero en realidad nadie conoce sus corazones, sólo el Señor. Estos hombres están en todo el mundo.

Recuerde que Satanás era un ángel de Dios y se rebeló contra Él y quiso ser igual a Dios, entonces no nos debe extrañar que hayan hombres y mujeres religiosos inescrupulosos que están vendiendo la iglesia, están llevando a muchos pequeños a confundirse y a cometer grandes errores. Por lo tanto, en este tiempo con esta situación tan difícil y tan complicada que vivimos es cuando nosotros debemos proclamar la guerra. No es que empieces a gritar, a levantar las manos y a reprender a diestra y a siniestra, sino que debemos dar los pasos que corresponden.

Una forma efectiva de hacer la guerra y ganarla es a través de nuestra santidad. Donde hay un hombre santo, hay demonios huyendo. Sólo la santidad y la consagración de un hombre o de una mujer harán huir al enemigo.

«Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.»<

strong>Stg 4:7

En la actualidad, como en los tiempos antiguos, hay valientes que se están levantando, aun sin tener una tremenda preparación académica o teológica, pero ello no los detuvo y con todo defendieron la causa de Dios a través de esa confianza que tenían en el Señor.

Es excelente la preparación teológica, sin embargo no es un requisito fundamental para ser valientes en esta época de cambios. Hay valientes que se preparan en el desierto, en las luchas, en las dificultades, en los diferentes problemas, y en medio de todo se han mantenido fieles; de allí el Señor saca valientes.

Debemos proclamar guerra entre las naciones. Debemos anunciar lo que está pasando, debemos anunciar que estamos en guerra. Si usted no la ha notado, es peligroso, porque estamos en guerra. Si en nuestro país hubiera intervención militar extranjera para espiar y destruir nuestra nación, nuestro ejército debería levantarse inmediatamente a detener esa intervención en nuestro país. En el terreno espiritual, el enemigo esta interviniendo en territorios que le pertenecen sólo al Dios de la Gloria. Esta intervención es en la iglesia, la está destruyendo, la está confundiendo; por lo tanto no debemos tener una actitud pasiva, de encierro, no debemos estar en posición de descanso, ni de relajamiento. Tiene que haber posición de guerra, ponernos en pie y de proclamar en el Nombre del Señor.

«acérquense, vengan todos los hombres de guerra.» Debemos despertar a los valientes, a los hombres y a las mujeres de guerra. Glorifica a Dios si Él te ha llamado a ser uno de ellos. Mi apreciado visitante, dé gracias al Señor porque Dios le dice «acércate». El que el Señor te llame a que tomes tus armas es porque ya hay cambios.

La tecnología no es la misma de ayer, la ciencia se multiplicará para destrucción del hombre contra el hombre, porque el pecado habrá aumentado. «y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.» Mt 24:12
Ese es el cambio que nosotros manifestamos, el hecho de que hoy vivimos tiempos difíciles, muy complicados, y por lo tanto es un tiempo en que debemos hacer cambios.

Si pudiéramos trasladar a este tiempo a Daniel, a Jeremías, o a Pablo, o a cualquiera de esos grandes valientes de Dios que marcaron historia por su fe, su acciones, sus principios, sus batallas, sus palabras, etc., de seguro tendrían que cambiar sus estrategias, pues ellas no servirían hoy en día. Lo garantizo, pues hoy son otros tiempos, y de acuerdo a la época es la estrategia que debemos usar.

El profeta Joel invita a cambiar las armas.

Menciona dos herramientas de trabajo: las hoces y los azadones. Estos elementos son usados especialmente en el campo. Las hoces sirven para segar mieses y hierbas, para desmalezar los arbustos; y los azadones sirven para rozar y romper tierras duras, cortar raíces delgadas y otros usos análogos.

El profeta dice que debemos forjar espadas, fundir el metal y hacer espadas. Las espadas no son adornos, son armas para ir a la guerra, para destruir al enemigo. ¿De dónde vienen las espadas? «de vuestros azadones». Las mismas herramientas de trabajo se convierten en armas de guerra. No es otro evangelio ni otra enseñanza, los tiempos son diferentes debemos cambiar las armas. Agrega que debemos forjar lanzas de nuestras hoces.

Es tiempo de cambios.

Recuerdo que hacen muchos años, quienes fuimos enseñados de otra forma, nos escandalizamos un poco cuando recién se introdujo a nuestras congregaciones esta música moderna; más fue con las baterías y con las guitarras eléctricas. Los más adultos comenzaron a ir en contra de ello, pensando que con usar esos instrumentos nos estábamos desviando de la senda del Señor. Son otros cambios. Con ajustarnos hemos ganado muchas almas para Cristo. No hemos dejado de lado la otra música, pero sí hemos asimilados fuertemente la renovación de la alabanza al Señor.

Antes la tecnología no era usada para los negocios de Dios, era considerada mundana, carnal, hasta satánica. Ahora sí, hermano mío, ahora predicamos en las radioemisoras, en los canales de televisión, en Internet; todos estos medios fueron considerados como «del diablo»; ahora ofrendamos para que sean sustentados. ¿Ve? Son cambios.

En la actualidad hay más hermanos profesionales que antes. Años atrás el evangélico era lo último de la sociedad en Chile. Lo perdido, lo desahuciado llegaba a Cristo; se creía que el evangelio era para los pobres, viciosos, ignorantes y desechado de la sociedad. Ahora nuestros hijos saben que deben surgir y llegar lo más alto, porque los estudios serán usados por Dios. Requerimos que los hijos de Dios ocupen lugares gubernamentales, de altura en esta sociedad.

Josúe fue servidor de Moisés. No habrá otro como Moisés. Murió y Josué se levantó en su lugar y pese a que se crió a su lado, a que aprendió de Moisés, Josué llevó las cosas de manera diferente: Moisés era manso («Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.»<strong>Nm 12:3), Josué era más aguerrido; Moisés guió al pueblo por el desierto en dirección a la tierra prometida, Josué los guió para conquistarla. Hubo cambios de Moisés a Josué, no sólo de personas, sino de mentalidad, de estrategias, de objetivos, etc., porque los tiempos eran diferentes.

Leamos dos pasajes proféticos:

«Acontecerá en lo postrero de los tiempos[...] volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces;»<

strong>Is 2:1a,4b

Miq 4:3

«Acontecerá en los postreros tiempos [...].Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces;»

Cuando vivamos el reinado universal del Señor, las lanzas y espadas volverán a su estado original, ya no se requerirán armas, pues no habrán guerras. La estrategia volverá a cambiar, pues serán otros tiempos, tiempos totalmente opuestos a los actuales, serán tiempos de paz. Volverán a haber cambios.

Estamos en los tiempos postreros en que Dios quiere que se levanten los hombres valientes, las mujeres osadas, capaces de plantear desafíos y que se atrevan a un evangelio más de avanzada, como Josué. Es tu obligación responder al llamado de Dios. Si las autoridades no te apoyan , hazlo tú solo. Lo digo en forma muy responsable. No dejes que el anciano Elí impida surgir al joven Samuel. Tendrás que dar cuenta por tu llamado. Amén.

"Mujeres"

Mateo 28:1-10 y paralelos

"Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán."

INTRODUCCIÓN
Bendecimos al Señor por las mujeres, perdónenme los varones, pero lo que es verdad, es verdad y no debemos ocultarlo. No soy un defensor de las mujeres porque sí, pues a lo largo de este trayecto en el que he sido puesto por Dios, he visto cómo las mujeres se han destacado en todo: en el trabajo, en la oración, en la consagración, en la obediencia, etc.. Alguien dice "Tienen más tiempo, y nosotros los varones tenemos que salir a trabajar". Perdóname, hermano, pero cuando amamos al Señor, tenemos que hacernos el tiempo, aunque sea en la noche. Así como los hombres salen durante el día, las mujeres también trabajan con los hijos, con los estudios y con las ocupaciones propias de una dueña de casa.

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Aquí vemos el ejemplo en las Escrituras, en ese gran acontecimiento que empieza a relatarse en el v1. Todos ya habían sido testigos de la muerte del Maestro, toda la ciudad sabía de estas crucifixiones, la mayoría -incluso de entre Sus seguidores- daban por concluida la vida de Jesús: "Murió. Ya nada podemos hacer por Él", habrán pensado.

Aun cuando ante los ojos de la multitud ya todo había terminado, habían mujeres que seguían sirviendo al Señor. Lucas nos da más detalles de la misma situación:

"Y las mujeres que habían venido con él [José de Arimatea] desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.
El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas."

Lucas 23:55-24:1
Juntando las versiones de los cuatro evangelistas obtenemos los nombres de algunas de estas mujeres: María Magdalena, María madre de Jacobo y José (también nombrada como "la otra María"), Salomé y Juana. Estas benditas mujeres junto a otras anónimas no dejaron que la pena las anulara, estuvieron siempre pendiente de Jesús, primero en vida y luego ya muerto, vieron el sepulcro, vieron cómo fue puesto el cuerpo del Señor, y después de ello fueron a preparar las especias aromáticas y los ungüentos necesarios. Fueron ellas no los varones, ninguno de los hombres que habían estado con él. El evangelio de Juan nos dice que cuando vieron que el sepulcro estaba abierto, María Magdalena fue a avisar a Pedro, y éste junto "al discípulo que el Señor amaba" (o sea Juan mismo) fueron a ver, pero las mujeres estuvieron ahí primero, "al amanecer" dice Mateo, "muy de mañana" apoyan Marcos y Lucas, "siendo aún oscuro" especifica Juan. Porque para ellas la historia aún no había terminado.

Bendecimos al Señor por las mujeres que siempre corren en los negocios del Señor, y no se cansan, caminan de un lugar a otro, y parece que el Señor les da más fuerzas, o tal vez sea la fe, el amor, y la devoción que les impide sentir el agotamiento.

Hubo un gran terremoto. Así es cuando Dios se quiere manifestar: hay poder, hay cambios, hay movimiento, hay terremotos, o sencillamente un silbo apacible. Nada ni nadie puede ser indiferente al poder de Dios, porque Él siempre provoca reacciones, todo y todos responden a Él. Cuando Dios se glorifica tiene que haber visión, o algo diferente. Así fue el llamado de los profetas, hubo profesías o visiones, o milagros. Siempre sucede así. Cuando Dios quieres hacer milagros, cuando Él quiere mostrar parte de sus maravillas debes estar preparado para manifestaciones naturales que son producto de lo espiritual, debes aceptar los cambios, no les temas. Hay cristianos que temen tanto a Satanás, son tan inseguros, que prefieren negar toda manisfestación diferente producto del Espíritu Santo porque tienen tanto miedo a ser engañados. Pastor, no le temas al poder de Dios, no impidas a tu congregación moverse en un evangelio dinámico, sobrenatural, poderoso. Hermano, hermana, no te conformes con sólo ver pasar la vida.

"Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos". Los hombres tuvieron miedo. En la Biblia hay muchos pasajes de hombres que tuvieron miedo y las mujeres no, un ejemplo es el caso de la profetisa Débora respecto a Barac (Jue 4.4–5.31). Pero aquí vemos que soldados romanos, hombres guerreros, valientes y preparados para enfrentar a grandes enemigos estaban tan asustados que quedaron como muertos.

"Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús", el ángel se dirigió a ellas. Dios siempre bendice y privilegia a las mujeres valientes que de madrugada buscan al Señor, mujeres para quienes Dios es lo primero en sus vidas, siervas benditas que tienen al Señor como primer punto en importancia y urgencia en sus agendas diarias, sin importar lo atareadas que sean sus jornadas, para ellas Dios no está después de los quehaceres, o "cuando pueda". Mi hermana amada, busca de madrugada esa presencia del Señor, porque no hay negocio con mayor ganancia.

"E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos" Sí, hermana, anda, corre, anuncia. El mensaje lo mandó el Señor con estas mujeres, a ellas las comisionó, ellas debían entregar las gloriosas noticias: "¡El Señor ha resucitado de los muertos!".

Ellas "salieron corriendo del sepulcro con gran temor y gozo a dar las buenas noticias a los discípulos". Mientras iban se les apareció el Señor. Qué tremenda lección , reconozcámoslo aunque nos cueste, las mujeres nos llevan la delantera, muchas veces creemos ser los más importante en los hogares, pero las mujeres calladitas con su sabiduría resuelven problemas mejor que nosotros. Los hombres creemos que dando un golpe a la mesa está todo resuelto, somos hombres es suficiente... Dios bendiga a nuestras hermanas.

Repasemos: Ellas fueron al sepulcro, el ángel habló a ellas y cuando iban de camino a dar las noticias se les apareció el Señor, al verlo ellas abrazaron sus pies y le adoraron. Jesus les dijo "No temáis ; id, dad las nuevas a mis hermanos , para que vayan a Galilea, y allí me verán."

Entonces, varones, ¿Por qué limitamos a las mujeres? ¿Por qué están relegadas en sus casas? Pastores, ¿por qué no predican en las iglesias? Ustedes piensan "No, la varona no puede predicar", cuidado a veces Dios las usa con mayor gracia que a los hombres. Las tenemos relegadas sólo para los lavados, la cocinería y todo lo doméstico. "Llegué a la casa y no estabas para servir mi cena". Ella andaba corriendo por el Señor, pero nosotros los amos no somos capaces de servirnos un plato de comida y nos enojamos con ellas, porque nuestras esposas estaban llevando el mensaje de Dios. Las mujeres están sobrecargadas, hacen labor de madre y padre y ni siquiera les permitimos desarrollarse en lo espiritual.

Si el Señor envió a las mujeres para llevar el mensaje a los hermanos, a los discípulos (y eso no es evangelizar), ¿por qué impedir a las mujeres que entreguen la palabra en las congregaciones?, ¿con qué derecho impedimos que sean tomadas como guerreras, si escasean los varones valientes? ¿Por qué las limitamos tanto en las iglesias?: "Que enseñe a los niños", "puede predicar sólo a otras mujeres, recuerde que la mujer no puede enseñar al hombre". Nos aferramos a los pasajes bíblicos que nos convienen, pero ¿qué hacemos con Mateo 28:7 y 10, por ejemplo?

Si no lo hacemos, nos callamos. Si nosotros temblamos como estos guardas, impedimos que la mujer lo haga, ¿por qué restringirlas, por qué decirles "aquí mando yo"?. La mujer debe sumisión a su marido, pero como siervos ante Dios están parejos, así como Dios usa al varón usa a la varona, habla de siervos y de siervas. Pero ellas están relegadas sólo a las labores domésticas. Eso está caduco, pues el Señor está utilizando a la mujer, recuerden que el Señor y el ángel les entregaron un mensaje para los hombres: "díganles que ustedes me vieron, a esos hombres a mis discípulos, a los "que están tristes y llorando" (Mr 16.10), díganles que he resucitado". "Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella [María Magdalena], no lo creyeron" (Mr 16:11). Porque subestimaron su versión, ella era mujer, un ser emocional, no le creyeron aunque dijo lo que Jesús mismo les había anunciado con anticipación. A tal grado llegaba la ceguera de estos hombres.

Consiervo, apreciado varón, debemos dar el valor y la cobertura que merece la mujer de Dios. Hablo de la sierva, no de esa mujeres que andan de casa en casa chismeando, o quieren remplazar al varón. No a la Jezabel que dominaba a su marido y lo incitaba al pecado. Hablo de aquellas que corren a predicar el evangelio, que oran por ti cuando tú estás trabajando, intercediendo por la congregación, restaurando a quienes se han sentido heridos por ti. Gloria al Dios Todopoderoso. Me refiero a esas siervas no a las entrometidas, chismosas, o que compiten por estar a la moda, pero para ocuparse de los negocios del Padre no tienen tiempo y se excusan en sus maridos, desprestigiándolos.

Dios habla a las siervas amadas que corren y buscan la presencia del Señor. A ellas comisionaron el ángel y el Señor mismo para llevar una Palabra a sus hermanos, sin embargo, nosotros no lo permitimos; porque la mujer está en segundo plano, si hasta cuando caminamos lo demostramos, muchas veces ellas vienen detrás nuestro.

Hermana, levántate, es tu hora, es el momento para que te levantes, sirve a Dios; tus faldas, tus emociones diferentes a los varones no te impiden que seas profeta, pastora, evangelista, una sierva grande en las manos del Señor, pues ya no hay diferencia en Cristo "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." Gálatas 3:28. En Joel 2:28 leemos que "Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;". Los hombres y las mujeres son igualmente usados por Dios. Fueron las mujeres las que corrieron a entregar el mensaje.

Hermana, levántate, el que seas mujer no es desventaja , párate en un púlpito en un escenario y con fuerza y autoridad de Dios déjate usar por el Espíritu Santo. Que no te releguen los hombres. La Palabra de Dios tiene que ser predicada, predícala tú. Que Dios les bendiga. AMÉN.

" La Visión de Daniel "

Daniel 10

"En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión."(v1)


"Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron."

(v7)


"Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia." (v 12-13)

INTRODUCCIÓN

Daniel fue un profeta de Judá que escribió un libro que lleva su nombre. Fue uno de los rehenes deportados a Babilonia por el rey Nabucodonosor en el año 605 a.C. donde le dieron el nombre Beltsasar y ocupó importantísimas posiciones en los reinados de Nabucodonosor, Belsasar, Darío y Ciro. Lo último que hizo fue en el reinado de Ciro, en el tercer año (536 aC), donde recibió una visión sobre el curso de la historia del mundo y el juicio final. Esta visión es tratada en los capítulos 10 al 12:4. Daniel fue honrado por Dios durante toda su vida en el imperio babilónico, y desde un comienzo fue usado en forma sobresaliente. El Señor preparó a este varón santo para el momento en que se revelaría a él, porque sabía que sería este profeta quien intercedería por sus hermanos ante Dios, después de ver el pecado de ellos.

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Los capítulos 10 al 12 nos muestran detalles maravillosos de esa impresionante visión, pero lo que Dios pone en mi corazón en esta ocasión es prestar atención en:

Primero, "¿Quién ve la visión?"

Empecemos diciendo que Visión es ver lo que otros no ven, es entender lo que el Espíritu Santo está revelando a una persona.

El primer versículo de nuestro texto base inicia diciendo: "En el año tercero de Ciro rey de Persia ", nos da una fecha determinada, clara. Fue en ese tiempo, cuando Dios ya había preparado a Daniel que se le presentó en una visión.

Hermanos amados, debemos decir primero que para la bendición hay un día determinado, una hora precisa en la que Dios se revela a nuestras vidas, y para llegar a ese momento debemos estar preparados. Fueron muchos los años en que Dios trató con Daniel, fueron muchas las horas en que Daniel pasó en la presencia de Dios; de tal manera, que "En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel,".

Cuando hay una visión no necesariamente todos la ven, ésta está reservada sólo para algunos; aunque Dios no hace acepción de personas la reserva para los que Le creen. Recordemos que Daniel no estaba solo junto al río, estaba acompañado por otros quienes no pudieron verla, mas Daniel nos sólo pudo, sino que además la comprendió, tuvo inteligencia en la visión.

Cuando Dios quiere tratar a un hombre, a una mujer, o a un ministerio completo, Él se presenta a esa persona, pero sólo el que está preparado entenderá la visión. Recuerde que Daniel era un hombre de oración, la biblia nos habla de con qué frecuencia oraba regularmente:

"Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes."

Daniel 6:10
Este gran varón de Dios estaba en permanente comunión con Dios, por eso es que sólo él tuvo la visión de Dios, porque no podrán tener visión que realmente venga de Dios los que no tienen comunión con el Señor. El hombre que no dedica un tiempo considerable para estar a solas Dios en consagración, no pasará de ser un hombre natural, racional, conformista, no pedirá la doble porción de la unción como lo hizo Eliseo a Elías; el hombre visionario de Dios pide cosas grandes para entender la visión, pide a la altura del Dios a quien sirve. Daniel tenía comunión con Dios, porque hablaba con Dios, pasaba tiempo con él, conocía las Escrituras.

Hermanos, hermanas, para que haya visión tiene que haber oración, para que haya visión tiene que haber santidad, para ser un hombre o mujer que sobresalga en lo espiritual o que vea y sienta cosas gloriosas debe tener comunión con Dios; de no ser así, usted se sólo se entrentendrá en la vida, se distraerá con la contingencia, será un conformista, un mediocre, hará sólo lo que la comodidad le permita y nada más, pero si se guarda para Dios, si vive en santidad, en oración tendrá visión. Daniel vio la visión, los demás no.

Cuando Dios se presenta, hay conflicto. Dios ha levantado a muchos hombres que han tenido visión, han revolucionado el medio, han entregado palabra de Dios precisa, pero cada vez que se levanta un hombre visionario produce conflicto, porque Dios empieza a operar en lo espiritual, en lo irracional y esto no es comprendido por todos, porque no hay oración, no hay comunión con el Espíritu Santo.

Segundo, consecuencias de la visión:

El versículo 7 dice:

"Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron."

Estamos en los tiempos finales, no se deje engañar por lo que el hombre dice, por lo que le presente, no se deje engañar por las emociones, por las sensaciones, tampoco por la expectación producida por el hombre, déjese guiar por la llenura y la dirección que únicamente el Espíritu de Dios puede dar.

Los que estaban con Daniel huyeron de ese lugar, los que estaban con el único que estaba teniendo la visión de Dios, se escondieron . Así sucede siempre cuando Dios levanta a un hombre o a una mujer con visión de Dios, uno que predica la verdad, uno que no teme entregar la palabra de Dios, los demás se esconden, huyen, porque temen a la verdad, temen al compromiso, temen las pérdidas que significa el ser un instrumento en las manos de Dios en todo el sentido de la palabra.

Escucha, Iglesia, muchas veces Dios se ha querido mostrar a ti en mayor grandeza, pero has huido de Él, de ese trato, y has dicho "No me quiero comprometer". Estamos en los tiempos postreros, vivimos tiempos conflictivos, tiempos de Dios. Escúchame bien, el hombre te engaña a través de los medios de comunicación, entreteniendo, diciendo "tenemos paz, estamos bien", igual que los falsos profetas de Israel; pero ya se ha derramado la gloria de Dios en la tierra, Su revelación, Su unción, Su visión, es tiempo de creer a Dios, a lo sobrenatural, a lo irracional. Pero muchos cristianos huyen de esto, muchos se esconden, puesto que temen porque cuando hay visión hay palabra verdadera; se descubre lo que está oculto, cuando hay visión; no hay transacción, cuando hay visión, por eso fue que los compañeros de Daniel huyeron por miedo. Lo mismo sucede en la actualidad, cuando se levanta una mujer o un hombre de Dios con unción entonces no hablan por sí solos, Dios habla a través de ellos.

Iglesia, el enemigo quiere callar a los que tienen palabra de Dios; los que se levantan con unción son los que más persecusión tendrán. Hermana, hermano, sabe que si Dios te entrega una visión, si Dios te hace sobresalir respecto a los demás por la unción puesta en ti, entonces serás a quien más quieran hacer callar, más te perseguirán y tratarán de apagar la palabra. Iglesia, te sigo hablando, Dios te está mostrando que no todos ven la revelación del Señor, sólo los que están dispuestos a escuchar la palabra bendita, pero la mayoría se alejará de ti, porque eres diferente, huyen porque hay un visionario en ti, porque recibes las verdades de Dios.

Muchos en el anonimato están recibiendo instrucciones de parte de Dios respecto al pecado de la iglesia de Dios y dentro de ella, a muchos les han sido abiertos sus ojos para ver el pecado que les rodea. si has empezado a ver el pecado en medio de tu congregación es porque a Dios le plugo darte a ti esa revelación. Escucha, aunque todos se opongan, si Dios a ti se te presenta, es porque Dios a ti te quiere usar. Es el tiempo de la manifestacion de Dios. Hermana, hermano, si Dios a ti se te ha mostrado, no debes callar, habla, denuncia el pecado, cuenta la visión que Dios ha puesto en ti.

No temas, Si Dios te esta usando sólo a ti no es porque no respete la jerarquía de tu congregación. Para Dios no hay jeraquía de hombres, Dios cuando se quiso revelar no lo hizo ante Ciro, Dios se reveló al siervo de Dios, al hombre de unción, al hombre de oración, al que tenía comunión con Dios y ese era Daniel. Cuando Dios se quiere revelar es Él quien determina qué instrumento va usar, ¿quiénes somos nosotros para determinar a quién y como va a usar Dios? El Señor busca los corazones convertidos, los dispuestos, los que cada día buscan su rostro, los que le creen, no importa si este es el más insignificante de la congregación. Alabanzas al Rey de reyes.

Cuando hay visión de Dios, no hay temor de decir la palabra, no hay cobardía. Dios te está levantando hermana, hermano, pero recuerda, esto tiene un precio.

Los vv12-13 nos dicen que el príncipe de Persia se le opuso al ángel enviado por Dios. El príncipe que gobierna el sistema de esta tierra es el que se te quiere oponer para que tú no recibas la bendición, pero si en ti hay visión es porque Dios te va a usar.

Cuando hay visión todo se empieza a alterar, se empieza a decir la verdad, se descubre el pecado, a los mentirosos, a los lascivos, ladrones, arrogantes, etc., pues cuando hay visión de Dios es Dios mismo quien habla. Tal vez tu estás en medio de un pueblo, pero si tú tienes la visión es porque Dios dice "que desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras [el Señor ha] venido" .

¡Ya es hora de que alces tu voz!

Si viene un superior tuyo y dice "Yo estoy primero". No le hagas caso, porque Dios trata con el hombre, no con la jefatura, trata con el humilde, no con el que se enseñorea. No hay mandos medios para que Dios te quiera bendecir. Dios no le pide permiso a nadie. Si Dios quiere tratar contigo, lo hará. Tú debes levantarte. En este mundo hay muchos señores, pero pocos siervos.

El príncipe de Persia son los príncipes de tinieblas que gobiernan las congregaciones. Cuántas veces Dios ha querido levantar hombres como Daniel, pero el príncipe de la soberbia, del señorío, del control y del abuso se oponen a que esa hermana, ese hermano sea levantado por Dios. He oído que algunos dicen "¿Por qué el Señor a mí me muestra y no le da testimonio a mis superiores?" La respuesta es que Dios no le puede dar testimonio a hombres que no tienen comunión con Él, ¿cómo hablar a quienes no quieren escuchar? Dios sólo tratará con aquellos que le busquen día a día.

Pon atención a lo que el Espíritu Santo dice en esta ocasión: cuidado, no te dejes engañar por el sistema del hombre, por lo ven tus ojos, tú no fuiste llamado para adaptarte al sistema de esa manera, sino para sobresalir en Cristo y no para recibir aprobación de los hombres, pero sí la de los cielos. Pero va a haber conflicto, no te van a entender, cuando se levanta un siervo ungido con visión que habla de lucha espiritual, de pasión pastoral, no te van a entender porque tú tuviste la visión; aunque ellos también estén a la orilla del río, aunque estén en el camino de Dios, aunque estén a la orilla del fluir de Dios, pero si Dios quiere tratar contigo es porque ha visto en ti un corazón intercesor, uno que ama, un corazón muy apasionado por Dios y con una arraigada con comunión con el Espíritu Santo.

Muchas veces has querido hacer lo que para otros es locura, pero te has detenido al pensar en la opinión de los demás, y cuando te has atrevido te has preguntado "¿Por qué si esto es de Dios nadie me apoya, no me comprenden y creen que esto es un emoción mía?" Recuérdalo, a Daniel no lo entendieron y lo abandonaron.

Iglesia amada, Pueblo del Dios Viviente, es el tiempo de ver con los ojos de Dios. Si a ti te muestra, es porque te quiere usar; esto no significa que Dios no bendiga a los demás, si son fieles y perseveran hasta el fin serán salvos, pero cuando Dios quiere tomar a alguien o mostrarse a alguien, aun los salvos no entienden.

Recuerdo que en una ocasión, en una cena especial que Dios nos permitió en Santiago de Chile, el lugar se llenó de la gloria de Dios y hubo como 3 ó 4 hermanos que vieron con sus propios ojos cómo los ángeles tomaban posesión de ese lugar. Incluso los hermanos con sus propias manos mostraban el contorno de la figura del ángel. Para muchos esto será misticismo, imaginación; no importa, tú tendrás detractores, hablaran de ti, te criticarán, te descalificarán, "muy emocionalista" dirán de ti, pero mientras tengamos la certeza de que hay visión de Dios es por que Él está con nosotros. Daniel lo sabía, tenía la certeza de que era el Dios Todopoderoso hablándole. Nehemías, Jeremías, Isaías, Daniel e incluso el propio Jesús supieron de ataques, de burlas, pero nada los detuvo, hicieron lo que tenían que hacer, porque sabían que la orden venía del cielo.

La gran mayoría no respalda tu visión, porque cuando Dios pone esa visión en nuestras mentes, en nuestros corazones, empieza a salir palabra ungida de nuestras bocas, ya no nos gustan las mismas cosas de antes, ya no vendes el evangelio, no lo cambias por nada, no tranzas la palabra de Dios, al pecado lo llamas pecado y a la bendición llamas bendición, es por ello que muchos líderes no dan cobertura cuando un hermano de su congregación se levanta con visión, con una palabra revelada, tratan de opacarlo. Levántate porque Dios está tratando contigo. Hoy los siervos de Dios se alzan con una palabra profética y Satanás mismo se levanta contra los instrumentos de Dios, porque nos teme, teme con espanto a Aquel que nos ha enviado.

Sí, prepárate. Alguien de tu misma casa o congregación será tomado por un espíritu de parte del Engañador y será confundido, será engañado con facilidad, porque no tiene una estrecha comunión con el Padre, no hay raíces espirituales en él. Tu hermano o hasta tu pastor serán medios usados para obstaculizar tu trabajo en Cristo. Es hora de que te levantes, hermano, con mayor fuerza, con mayor dependencia de Dios, con mayor consagración, porque vendrán tiempos de soledad para ti . Así es para todo el que decide ponerse a disposición del Altísimo, pero glorificamos a Dios por ello, porque nos ha considerado dignos de sufrir por Su causa.

Retén esta palabra en tu corazón, busca a Dios, y si las Escrituras respaldan tu visión, es porque viene de Dios.

Toda la honra sea para el Dios eterno y Padre de nuestro Señor Jesucristo. AMÉN.

"Piedras de Bendición."

"Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel" Nm 14.10
INTRODUCCIÓN

Hablaremos de las piedras que se lanzan a los valientes de fe.

En el libro de Números vemos parte de la historia de Josué y Caleb.

Ya es sabido por todos que estos dos varones fueron parte de la comisión enviada por Moisés a reconocer la tierra prometida. Josué y Caleb tienen una significación especial e importante en esta parte de la historia, pues de los doce que fueron a espiar la tierra, sólo ellos dos creyeron a Dios, sólo Josué y Caleb se atrevieron a volver a ese lugar pese a las dificultades y a las adversidades que habían encontrado. Los doce ya habían reconocido la tierra, habían ido donde Moisés los había enviado y estos dos varones fueron los únicos en dar un informe diferente. Es decir, ellos sobresalieron.

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Moisés envió a estos doce espías y diez de ellos dudaron, tuvieron miedo, se retractaron; pero en medio de la cobardía, del miedo que sintieron, dos de ellos destacaron, pues se atrevieron: Josué y Caleb.

Josué y Caleb sí vieron las adversidad y las dificultades para ir a conquistar esta tierra, los problemas que les esperaban, pero igual animaron al pueblo, diciendo "Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos."(Nm 13.30). Antes que Josué y Caleb dieran este aliento al pueblo para conquistar la tierra, el pueblo ya estaba amedrentado, ya se había rebelado contra Dios.

A todo el que se levante con un mensaje diferente en medio de un pueblo débil y confundido, de seguro le espera una respuesta de ataque. Josué y Caleb dijeron "La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis." (vv 7-9) . El v 10 dice nos dice que a cambio recibieron amenaza de muerte, quisieron a pedrearlos.

A los que desean mostrar un evangelio revolucionario, uno de poder, en medio de un pueblo lleno de confusión , de rebelión, decaído, desordenado; de seguro, le esperan críticas, piedras, le querrán matar espiritualmente y a muchos también físicamente, lo acusarán y tratarán de callarlo lanzándole piedras, porque lo considerarán un loco, un extraño, una persona fuera de lugar. ¿Acaso ya no le han tirado piedras? Tal vez usted ha dicho en su congregación algo que no están acostumbrados a oir, en forma instantánea o paulatina han comenzado a arrojar piedras por medio de palabras sobre usted, le han criticado. Eso es lo que espera a los que entreguen una palabra poderosa de Dios.

He escuchado en muchos lugares de mi país que cuando un hermano o una hermana se ha levantado con una palabra poderosa de Dios, con fuerza, los demás sólo quieren aplastarle, pero Números dice que "la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel" . Cada vez que quieras contradecir la maldad y el desorden que hay en tu congregación vas a recibir pedradas; pero no temas, la gloria de Jehová se mostrará cuando quieran dañarte.

¿Recuerdas a Esteban? Murió apedreado. El libro de los Hechos en 7:54-60 dice de este santo varón:

"Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió."

Esto le esperó a Esteban: la muerte por lapidación, pero murió perdonando a los asesinos y dando la gloria a Dios.

En Jn 8:7 Cuando encontraron a una mujer en el acto mismo del adulterio, la iban a matar a pedradas, pero Jesús les dijo "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Los fariseos hipócritas cobardes de aquella situación no tuvieron más que soltar las piedras y darse la vuelta, ya que sus propias vergüenzas los limitaron a matar a la mujer. Como muchos hipócritas hoy en día, mentirosos, cobardes; que para lo único que usan sus manos es para lanzar piedras acusando a aquel que ha decidido hacer la voluntad de Dios. Esos acusadores no fueron capaces de lanzarle las piedras puesto que sus propios pecado se los impedían.

A Jesús también quisieron apedrearlo, Jn 8:58-59:

"Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue."
Los judíos muchas veces quisieron lanzarle piedras. En Juan 10:31 leemos:"Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle." Lo hicieron todos ellos, porque cada vez que se levanta alguien usado por Dios lo único que quieren hacer los de la congregación es callarlo. Pero usted siga hablando la palabra de Dios.

Josué y Caleb y los 10 vieron las dificultades, era una locura ir a luchar contre esos gigantes, contra esa ciudad fortificada. El Señor a ti te habla. Te tratarán de loco, te arrojarán piedras, te dirán NO, pues no te entienden, no entienden lo que hay dentro de ti, no ven con tus ojos, te quieren callar porque tú quieres hacer algo diferente, por eso ellos ven en ti algo raro, te quieren hacer callar por que les quiere cambiar la visión y eso les aterra.

Pastor, hermano, hermana, somos compañeros que pelea, estoy junto a ti en las mismas batallas. Muchas veces he recibido pedradas verbales y de otro tipo, pero he visto la gloria del Señor, pues Dios está conmigo y no debo temer al enemigo, el amparo de Dios no está con ellos. No eres el único loco, habemos muchos en esta tierra que nos hemos levantado en medio de la turbulencia, de la adversidad, de la confusión para entregar una Palabra de Dios que refresca los corazones, que los renueva. Por ello no se reciben aplausos, no vitoreos para el que acusa el pecado en medio de la iglesia; por el contrario, se levantarán los envidiosos, y los de tu misma congregación o agrupación pastoralte lanzarán piedras, van a querer que tú mueras. Si los cobardes lo hicieron con Esteban y hasta con Jesús, mayormente lo harán contigo.

Mi alma te alaba, Señor. Pero Josué y Caleb vieron la gloria de Dios sobre el tabernáculo. Santo es tu nombre Señor. No te comprenden. Hermano, no importa, el ciego no ve lo que tú sí puedes ver, el sordo no oye esta Palabra Divina. Bendito es el Señor. El v6 finaliza diciendo que Josué y Caleb rasgaron sus vestidos, se enojaron mucho, llenos de celo de Dios al ver un pueblo cobarde, miedoso, tímido, un pueblo que alborotó a toda la congregación al extremo de rebelarse contra el Dios Todopoderoso.

¡Cobarde, a ti te hablo! No te conformas con quedarte sentado, sino que además molestas a los que se levantan, los apedreas, cuestionas a los que sí creen a Dios. Ustedes los cobardes dicen: "No eso no es de Dios", "Cómo se te ocurre que Dios va hablar así", "Yo no conocía este evangelio". Lógico, cómo lo vas a conocer si ni siquiera te has convertido a Cristo. Están turbados. Empiezas a tirar piedras, levantas la mano contra los valientes, contra los que sí Dios ha ungido como siervos suyos. El Señor está con aquellos valientes, para defenderlos, para abogar por ellos, no están solos.

Hermano, hermana, Pastor amado, no eres el único a quien le lanzan piedres. Hoy día tratarían a Josué y a Caleb como rebeldes, locos, errados en la doctrina, sensacionalistas, emocionales y más, así tratarían a estos valientes de Dios. ¿Te han criticado cuando tú quieres hacer lo mejor para el Señor? Dicen que eres raro, unos a otros se codean y dicen que estás loco, porque "estás leyendo mucho la biblia", eres fanático.

Pablo, el erudito, el políglota, el educado, el culto Pablo, también fue catalogado como loco. Así es que sigue leyendo la Biblia, sigue llenándote de información cristiana santa, escucha radios cristianas, mira programas de televisión verdaderamente cristianas, contágiate con la locura santa, agrégate a la lista de los valientes y huye del ejército de cobardes. Y si tienes que arrancar de las pedradas, habla unas cuantas palabras y luego aléjate de ellos. Jn 8.59 dice que "Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Jesús dijo lo que tenía que decir y los dejó.

Hermano amado, mientras haya valentía en ti, mientras tengas el deseo de ser mejor, te estarán arrojando piedras, estarán cuestionando tus palabras, tus acciones, te tendrán en la mira, te temerán porque tú vas a cambiar todo en la iglesia. Sí, hazlo, revoluciona, cambia la mentalidad caduca, cobarde, miedosa. Dios te ayudará. Cambia ese conformismo y levántate como un poderoso gigante, levántate porque Dios así lo quiere, hazlo espiritualmente, no lo hagas porque es lo que te parece, hazlo con respaldo bíblico, si lo haces humanamente o carnalmente es mejor que te calles. Levantate confiando en el Señor. Dios pelea por ti, la pelea no es tuya, la pelea la da Dios, sigue haciéndolo, creyendo al Señor, si Él te muestra cosas nuevas háblalas delante de la congregación. Te invito, cambiemos la historia, mostremos ese poder, esa unción del Señor.

No te invito a levantarte contra todo, digo que le des libertad a esa amonestación, aquello que Dios está poniendo en tu corazón, por cada piedra que te lancen verás la gloria de Dios. ¿Qué prefieres, agradar a la congregación, a tus hermanos o agradar al que te da la vida eterna? Elige a quién servir o agradar.

Si el hombre que te dirige es un Josué o un Caleb síguelo, imítalo, pero si no es así, levántate tú. No te rindas por nada del mundo, no vuelvas atrás, el amparo de Jehová se ha apartado de ellos, no temas a tus enemigos.

El está contigo, la gloria de Jehová llenará tu vida. Amén

"¿Qué se dice de tu Dios?"

Daniel 3:28-30
"28Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. 29Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. 30Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia."

INTRODUCCIÓN.

Crea que al leer esta porción de las Escrituras, el Señor llena mi corazón de su presencia. Pues esta palabra viva se impregna dentro de mi corazón al hablar de este Señor tan poderoso, de este Dios que es tan real y, además, porque han existido hombres que daban su vida por su Dios. Esto me compromete a amar más a Dios al ver el ejemplo de Sadrac, Mesac y Abed-nego quienes prefirieron ser echados al honor de fuego, antes de servir a otro dios. Dios es grande.
El capítulo 3 comienza relatando que el rey Nabucodonosor levantó una estatua y mandó a proclamar en todo el reino que al son de todo instrumento de música los habitantes se postraran y adoraran a la estatua de oro que él había levantado. Pero al promulgar esta ley, simultáneamente abolía la ley de Dios. El que él ordenara que se adorara dioses ajenos, inmediatamente indicaba que abolía al Dios verdadero, al Dios de Israel. En medio de esos paganos, de ese mundo totalmente turbado hubo tres jóvenes que no se dejaron llevar por las circunstancias y permanecieron firmes en su fe a Dios hasta el final. Me emociona saber que siempre ha habido santos, hombres y mujeres valientes, que no han transado ante el mundo y se han conservado para Dios y Su perfecta voluntad.

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Estos tres jóvenes no temieron a las amenazas y al amedrentamiento de Nabucodonosor, gobernante del gran imperio neobabilónico, sino que prefirieron no doblar sus rodillas ante el sistema pagano. Por nada cedieron.

Nosotros a la menor dificultad cedemos, renunciamos, nos retiramos, nos volvemoa atrás, y estos tres varones se impusieron , no cedieron, no se mezclaron con ese sistema establecido porque era pecaminoso. Ellos vivían otro reino, otra ley, otro sistema; ellos vivían el reino del cielo, las leyes divinas.

Se entristece mi corazón al pensar que muchos de los creyentes de este siglo se mezclan con el sistema de los hombres. Mi corazón se quebranta y siento dolor al ver que muchos se mezclan con el sistema de Satanás, constituyéndose así inmediatamente en enemigos de Dios. Sin embargo estre 3 varones no temieron a las amenazas. Yo no sé qué se dice de tu Dios, no sé si estas dispuesto a ser echado al horno de fuego por amor a Dios, a perderlo todo por amor a Dios.

Leemos la respuesta de ellos en los versículos 17 en adelante:

"No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado."
Me conmueve el valor de estos jóvenes, pues ellos le dijeron que su Dios los libraría, y si no ellos igualmente no servirían a los dioses de Nabucodonosor. Ellos tenían la certeza de ser salvados.

Oh Señor, nos falta tanto, qué cobarde somos. Iglesia, cuán lejos estás de este ejemplo; ellos dieron su vida, la ofrendaron, porque tenían la seguridad de Dios, igual no transarían no importa si morían. Y no adoraron la estatua, no se entregaron al sistema imperante. Iglesia de Jesucristo, con dolor el Señor ve cómo te entregas con tanta facilidad al mundo, como una ramera se entrega a los hombres, así la Iglesia se entrega al sistema pecaminoso, así idolatra con esa misma facilidad. La iglesia se mezcla en el pecado, se entrega a Satanás, el príncipe que gobierna esta tierra, entregando al enemigo todo lo que pertenece a Dios.

Los jóvenes tuvieron firme su fe, su convicción en Dios. Dijeron si Dios no nos libra igual no serviremos a tus dioses. ¿Cuál es tu seguridad en Dios? El rey lleno de ira al escuchar la respuesta de estos valientes, ordenó calentar siete veces más el horno, y mandó amarrar a estos jóvenes con sus propios mantos y echarlos al horno.

Acepta esta palabra con atención, acepta este desafío, ¿estás dispuesto a dar tu vida por Dios? ¿Amas más a este mundo que a Dios?. Y tú que sí amas más a Dios que a este mundo, Él dice que te va a librar de todos los peligros, porque Dios es el que pelea por ti. Estos 3 valientes, ejemplos para toda la humanidad, estuvieron dispuestos a ser echados al horno, sabiendo que serían rescatados, el rey se levantó y se acercó y dijo:

"25He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. 26Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego."
La fe de estos santos varones hizo que Nabucodonosor cambiara de actitud.

"28Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios."
Eso es lo que provoca la fe de los valientes, provoca que los demás, incluso los paganos, adoren a Dios. Bendito sea el Dios de ellos, la valentía de ellos produjo que el rey alabara a Dios. El rey Nabucodonosor, enemigo de Dios, adoraror de imágenes ahora alababa al Único Dios Verdadero. Además de eso, decretó una nueva ley:

"29Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. 30Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia."
Iglesia, ¿qué se dice de tu Dios?, ¿qué dicen los gobernantes de tu nación, tus vecinos, qué dice tu familia de tu Dios?, ¿ellos alaban a Dios por tu fe, por tu valentía? ¿o eres motivo de murmuración contra de Dios?.

Vemos en el Cap 4 que, posteriormente, el rey se turbó, engrandeciéndose a sí mismo, era un hombre orgulloso, olvidó que todo era obra de Dios. Pero aun siendo así su corazón, durante los acontecimientos de los amigos de Daniel, este soberbio rey decretó que se adorase al Dios de estos varones. Entiende lo que es capaz de provocar un hombre o mujer que sirve a Dios, los hijos de Dios provocamos que el Nombre del Señor sea bendecido o maldecido. Tu vida, tu ejemplo, tu testimonio ¿glorifica o avergüenza el Nombre de Dios? Ya es hora de que des un cambio a tu vida.

¿Qué se dice de tu Dios?. Te invito en el nombre Dios a que confíes en Él, pues del horno de fuego te librará. No te entregues al sistema, solo ríndete al Señor Dios del cielo.

Él te bendice. AMÉN.